El rechazo una herida que te transforma
Ante algunos sucesos de la vida pudiéramos salir huyendo o incluso comportarnos como ermitaños bajo la excusa de que preferimos estar solos. La verdad es que quizás tengamos una herida de rechazo guardadita allí en nuestro inconsciente desde la infancia, que decidimos guardar para evitar recordar el dolor emocional que nos ocasionó.
Cuando padecemos una herida de rechazo preferimos pasar desapercibidos para no ser visto, pero al mismo tiempo pudiéramos sobre exigirnos para ser aceptados, aunque nos cueste incluso a nosotros mismos aceptarnos.
En nuestra vida hay eventos que pudieron generar una herida de rechazo, e incluso formar parte de nuestro proyecto sentido, por ejemplo el rechazo de nuestros progenitores, genera una herida profunda, a tal punto que si mi sexo no era el deseado por mis padres puedo llegar a comportarme como el sexo deseado por ellos solo para ser aceptado o aceptada, un embarazo no deseado cuyo rechazo se mantiene durante toda la gestación y en los primeros años de vida, niños concebido en situaciones conflictivas y emocionales de la pareja, dificultad económica, madres adolescentes cuya familia rechaza el embarazo…generan una herida de rechazo.
Ser renegado, rechazado, repudiado, el atropello o el bulling sufrido en los primeros años escolares por nuestros compañeros y maestros, contribuyen con la formación de una persona tímida e introvertida, que aunque sea muy inteligente prefiere no hablar, asistir a reuniones o estar en grupos; el rechazo genera una actitud de inseguridad que lleva a que la persona que la padece prefiera no intervenir en nada para protegerse-
La herida del rechazo como casi todas las heridas que padece un adulto se generan en la infancia, para ella construimos una máscara que nos permite mantenernos a salvo como es la huida, ser escurridizos o ser evasivos. Esta herida puede hacernos sentir que no somos merecedores de nada y mucho menos de ser amado, por lo que se nos dificulta relacionarnos sentimentalmente.
En nuestro cuerpo también puede reflejarse la herida del rechazo, por ejemplo un esternón hundido con unos hombros que se inclinan adelante o unos brazos pegados al cuerpo. Son característicos en personas que quiere ocultarse.
La buena noticia es que esta herida como todas las demás también tiene sanación, lo primero es reconocer que tenemos una herida para poder trabajar en ella, tomar conciencia de nuestras acciones, y los resultados de las mismas.
La integración a aquello que nos da miedo, formar parte de un grupo, asistir a reuniones, atrevernos a acercarnos a otros, es parte de lo podemos comenzar a hacer para ir sanando nuestra herida de rechazo.
En algunas ocasiones en las consultas de constelación familiar he podido percatarme que algunos consultantes que padecen sensación de ser rechazados guardan una lealtad a un excluido de su sistema familiar, que puede estar asociado a: hijos no deseados, relación de pareja conflictivas, sentimientos de desamor que han viajado de generación en generación.
En el caso de los progenitores esta herida no siempre se da de manera consciente o intencionada. Los padres pueden herir o rechazar a sus hijos y hacerlo de forma inconsciente, por ello quiero hacer un llamado de alerta a los padres de hoy que pasan muchas horas conectados a la tecnología o a su teléfono, y cuando su hijo o hija se le acerca para pedirle o decirle algo, expresan “ahora no, estoy ocupado”, (y solo estaba jugando o chateando), “quítate”, “deja el fastidio”, “vete para allá”.
En mis talleres de Rehigieneria Familiar para niños he escuchado a los pequeños expresiones como: “en realidad ellos no tienen mucho tiempo para mi, siempre están ocupados, o” tu siempre dices que estas ocupado/a y solo estas jugando” .
Señora mamá, señor papá, quizás de manera inconsciente estas diciéndole a tu hijo o hija en un lenguaje no verbal “tú no eres tan importante para mi” y estás generando una herida de rechazo en tu pequeño o pequeña.
Recuerda que ésta herida se produce en la primera infancia, etapa donde los niños y niñas pueden comenzar a dibujar e interpretar su vida de forma subjetiva, lo delicado es que también pudieran estarse programando las enfermedades futuras tras esta herida
Te espero en los comentarios para compartir tus inquietudes, que seguramente también ayudarán a otros a despejar sus dudas.



