Cómo empoderar a nuestras mujeres para ser más proactivas dentro de las organizaciones
Como esencia natural la mujer representa la energía de nutrición, cuidado, protección, amor, en todos los ámbitos de la vida. Mi propósito de vida a través de mi modelo de Rehigienería Familiar Medicina para mi Patria y para el Mundo, y formada como mujer como agente de cambios, promotora de cultura de paz, está dirigido a la transformación social a partir del fortalecimiento de la familia, al trabajo personal que cada uno de los individuos que la conforman debe realizar para convertirse en una mejor versión de sí mismo, reconociendo sus limitaciones y potencialidades para trabajar en ellas; capaz de reconocer al otro, desde su propia esencia; percibirse como una persona que pertenece a una familia, a un país y a esta madre tierra; con quienes tiene el derecho de participar para lograr su transformación y así vivir como ser humano en una sociedad más justa y más humana.
En el año 2011 un maestro Pemón en la Gran Sabana, en la conferencia llamada El amor que mata la muerte, decía son las mujeres las llamadas a generar los cambios sociales en los nuevos tiempos, pero para ello es necesario que se reencuentre a si mismas y se reconecte con su verdadera esencia, el AMOR”. Partiendo de esta premisa, dentro de las organizaciones e instituciones mi rol como facilitadora es integral, a partir de lo pedagógico-espiritual para el fortalecimiento social y político de todos sus miembros. Los miembros de una organización deben entender que mientras pertenezcan a ella forman parte de esa familia, en este sentido, el trabajo está dirigido a que puedan reconocer y minimizar todos aquellos comportamientos contrarios a lo que significa el trabajo en equipo para alcanzar metas comunes como organización política y social. El fortalecimiento parte primero de un trabajo personal que le permite reconocer quienes son, su autoimagen, autoconcepto, el valor que tienen como persona e integrantes de esa organización, se generan cambios a través de procesos reflexivos y el uso de lenguaje estratégico que las empodere utilizando palabras que se conviertan en filosofía de vida entre otros temas, que contribuyen con su formación para moverse dentro y fuera de los espacios comunitarios, como son manejo de conflictos, compromisos, entre otros. Como líder o activistas sociales no podrán ofrecer nada que no tengan verdaderamente internalizado. Una vez que se hace el trabajo personal, entonces, la mirada se dirige a revisar las debilidades, amenazas, oportunidades y fortalezas, que tiene la organización para trabajar en ellas.
En el ámbito político, todo líder debe tener virtudes morales que faciliten el encuentro con los otros, como la justicia, la prudencia, la templanza, debe ser un gran observador, tener autocontrol, lo que ayuda a ser mas proactivo y menos reactivo; la palabra y el silencio deben ser sus armas más poderosas, debe conocer su terreno, y el del contrario, sus debilidades y fortalezas para que pueda trabajar en ellas, debe tener metas y objetivos claros de su papel y alcance. Durante el trabajo personal, la sinergia de la pedagogía y la espiritualidad logra que la transformación y el fortalecimiento de los miembros que conforman una organización se dé por procesos de reflexión y convicción, y no de imposición, eso garantiza mejores resultados que conllevan al éxito de la organización.
