La familia en Venezuela. Transformación generacional.

“La herencia que se transmite no es solo genética, también es comportamental.” Beatriz J Cedeño

La familia ha sido, es y seguirá siendo a lo largo de la historia, el sistema social más importante de toda sociedad, en ella nacen los cambios marcados por las épocas y por las nuevas generaciones que en ella van creciendo quienes dejan atrás en algunas ocasiones costumbres y tradiciones para darle paso a las nuevas estructuras que la sociedad o la dinámica social marca para el momento.

Dentro de los cambios que se han podido observar en los últimos tiempos no solo en Venezuela sino en otros países del mundo se puede centrar la atención en dos aspectos: el cambio de la estructura familiar, y los patrones de crianza.

Al considerar la estructura familiar, se encuentra una diversidad en su conformación, desde la familia nuclear con presencia de ambos padres y los hijo, madres solteras con sus hijos, hasta llegar a las familias reconstruidas donde existen hijos de la pareja de relaciones anteriores e hijos de la nueva relación y conviven todos, es decir, en la actualidad no existe una estructura única para conformar la familia, con esta diversidad también han llegado cambios que han impactado y siguen impactando en la sociedad.

Si se hace un poco de historia en la época de los años 40, 50 la generación de los que hoy son nuestros abuelos o los abuelos de nuestros hijos, la crianza era estricta, las mayorías de las pautas eran dictadas por el padre, y la madre era responsable de darle cumplimiento a las mismas,  dedicada al hogar y a la crianza de los hijos, marcada por mucha disciplina y respeto sobre todo a las personas mayores.

En esta generación era marcada la diferencia en la crianza de los hijos de acuerdo al género, a los varones se les criaba o educaba para estar en la calle, para proveer y a la mujer para criar y ser responsable de sus hijos. Este estilo de crianza afianzó el machismo liberando al hombre de toda actividad y posibilidad de ayuda en las actividades relacionadas con el quehacer de la casa.

En la generación de los años 60, 70 se comienza a introducir algunos cambios, la crianza sigue siendo estricta pero con límites de flexibilidad,  y en muchas familias la figura del padre comienza a desaparecer o bien porque estaba laborando durante muchas horas o se encontraba ausente ya sea por divorcio o abandono del mismo. La crianza pasa en muchas familias a mano de la madre, quien toma el control. Se mantiene como en la generación anterior la enseñanza de  valores, respeto por los adultos, responsabilidad, entre otros,  y además se promueve el esforzarse para lograr las cosas. En esta generación muchos padres comienzan a ser flexibles con sus hijos, se mantiene la diferencia de la crianza para la hembra y el varón; Los varones eran exonerados de las actividades domésticas, por considerar que eran netamente para la mujer; pero hay mayor libertad para que la mujer se incorpore al campo laboral no necesariamente en casa de familia.

En las generaciones más jóvenes, se encuentran diversos estilos de crianzas, se puede observar un estilo flexible, en las familias ha habido mayor integración entre los padres y los hijos, la crianza se está convirtiendo en un proceso compartido por ambos padres quienes cumplen con su rol de padre y de madre, los padres dan mayor libertad a los hijos para tomar decisiones. La  enseñanza de valores como el respeto a sí mismo,  respeto a los padres, a las opiniones del otro, y la importancia de prepararse, estudiar para tener una carrera profesional, han estado presente, aunque no ha sido tan fácil para los padres, por el mal uso que se hace de la tecnología y las redes sociales.

El otro estilo de crianza, el permisivo ha dado paso a la desintegración familiar, en estos espacios no se inculcan valores, por el contrario el irrespeto, la deshonestidad y la falta de comunicación son los elementos presentes en estas familias. En ella se observa el incremento de jóvenes embarazada sin la presencia del padre, no hay control alguno sobre los hijos. El maltrato físico y verbal entre los miembros de la familia están presentes en este estilo de crianza.

Se pasó de una crianza estricta donde los hijos les tenían temor a los padres, a una crianza donde los padres temen ser agredidos por los hijos si hacen algún reclamo.

Cabe destacar que hay un fenómeno que vale la pena resaltar y es que en las familias estables constituida por personas jóvenes, dentro de un nuevo estilo de crianza, los hombres están participando cada vez más en la crianza de los hijos de manera más directa, no solo para contribuir económicamente, sino para colaborar dentro del hogar y estar más afectivamente ligado a los hijos; e incluso en algunas familias los hombres se están ocupando de la crianza de los hijos, ante la ausencia de la madre.

Todo este panorama permite comprender que ante los cambios que se han gestado en las nuevas generaciones tenemos dos fenómenos: a) la desintegración familiar donde todos sus miembros tienen sus propias normas, reglas y leyes de convivencia, que van en detrimento de la sociedad. b) la integración de la familia donde el hombre participa física y afectivamente en la crianza de sus hijos, la pareja es un equipo para sobrellevar la dinámica social y sacar adelante a sus hijos.

Estos son nuevos tiempos no podemos educar a los hijos como en los años 40, ahora los jóvenes tienen derechos. Esto permite entender, que la familia debe ser un punto focal prioritario en los sistemas educativos del país, se necesita reeducar a la familia, fomentar nuevos valores que permitan la construcción de una sociedad distinta, donde la igualdad y equidad se haga presente en la crianza independientemente del género; hay que reforzar el sentido de pertenencia, colaboración, solidaridad en la familia. Porque lo que se aprende en casa se transfiere a la calle.

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